Experiencia: curso de formación Happy Tree Friends, en República Checa

[Artículo escrito por Helena Macías, Jorge Gracia y Sandra Pérez, representantes de Biodiversa en el curso de formación Happy Tree Friends, que tuvo lugar en República Checa en Noviembre del año pasado.]

Jorge, Sandra y Helena con el póster de presentación de Biodiversa

Jorge, Sandra y Helena con el póster de presentación de Biodiversa

Soy Helena, soy trabajadora social, vivo en Sevilla y trabajo con menores en riesgo de exclusión social. Con esta presentación muchos pensaréis que qué pintaba yo en República Checa plantando árboles. Bueno, no erais los únicos.

Para ser sinceros este viaje empezó un poco con un –¿Y por qué no? Aunque no sea del todo tu tema seguro que algo prendes y si no, pues una semana en un país extranjero que nunca está de más.

Cuando el curso comenzó y empezamos con las actividades me di cuenta de que este training, aunque no directamente relacionado con mis estudios, podía aportarme muchos conocimientos y herramientas en el trabajo con menores. No solo por las dinámicas y actividades que nos han enseñado y que seguro voy a llevar a cabo sino también por la importancia de fomentar el respeto por el medio ambiente y promover un modo de vida sostenible en niños y adolescentes, que serán la nueva generación encargada de actuar contra el deterioro del planeta y trabajar en la conservación del mismo.

Helena, Jorge y Sandra

Helena, Jorge y Sandra manos a la obra plantando un árbol

Otro detalle importante a tener en cuenta a la hora de hacer una evaluación de mi experiencia en el curso es que nunca antes había plantado un árbol, era la primera vez que lo hacía y la experiencia ha sido absolutamente genial, no solo por el buen rato que pasamos sino por todo lo que significa y nos acerca este acto a la naturaleza.

Sin duda he aprendido muchísimo esta semana, no tanto sobre teoría pero mucho sobre valores, respeto, responsabilidad, del entusiasmo de muchos compañeros en sus proyectos, de trabajar y motivarnos en los nuestros propios para volver con mil ideas nuevas que llevar a cabo cada uno en nuestro entorno.

Helena y Sandra presentando su idea de proyecto futuro: El Happy Tree Camp de Biodiversa

Helena y Sandra presentando su idea de proyecto futuro: El Happy Tree Camp de Biodiversa

Por último contaros que no pude tener más suerte con mis compañeros, Sandra y Jorge, con los que me lo he pasado mejor que bien, me he reído y he disfrutado muchísimo y que además me han ayudado mucho en todo lo que yo no entendía o sabía hacer y en lo que ellos iban sobrados de experiencia. Muchas gracias chicos, fue un placer perderme con vosotros

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Jorge Gracia escribe:

Nunca hubiese imaginado que aprender a plantar un árbol daría para un curso de 7 días de formación. Pero tampoco me habría cuestionado hasta este momento si los árboles son felices. Así que participar en una experiencia internacional con otros 30 jóvenes de 9 países europeos y diferentes organizaciones medioambientales parecía una buena oportunidad para redescubrir, explorar… y saciar mi curiosidad.

Todos los participantes en el curso

Los 30 participantes en el curso

Con la cremallera de la chaqueta marcada en mi cara, llegaba adormilado al aeropuerto de Madrid, donde debía encontrarme con mis dos nuevas amigas y compañeras de aventuras, Helena y Sandra, para poner rumbo a Velké Pavlovice, un pueblecito de la región de Moravia, en la República Checa.

¡Atención, viajeros! Sabemos que amáis viajar, pero si queréis llegar a tiempo a vuestro destino, aplacad ese ímpetu de aventura y no subáis al primer tren que pase… o preparaos para ser protagonistas del chiste del día: un mañico, una vasca y una extremeña, dando vueltas por un país desconocido buscando un pueblo de nombre impronunciable…

Sanos y salvos en nuestro nido, sólo quedaba ponerse manos a la obra: aprender, compartir, disfrutar… ¡y plantar árboles!

Jorge, Helena y Sandra preparando el póster de su proyecto futuro

Jorge, Helena y Sandra preparando el póster de su proyecto futuro

Para los interesados en el mundo arborícola, os diré que aprendí a reconocer especies forestales, recordé conocimientos en sanidad forestal, investigué sobre legislación en materia de protección de árboles en Europa, estudié variedades de frutales y puse en práctica mis habilidades plantando árboles.

Pincheo intercultural

Pincheo intercultural

Para quien el currículum educativo tradicional no sea lo más importante, buenos tiempos para la lírica, porque Erasmus+ es mucho más que eso: hice nuevos amigos, compartimos experiencias, desarrollamos proyectos futuros conjuntos, profundizamos en el significado de ser ciudadano europeo, descubrimos los sabores y tradiciones de otros países, aprendimos haciendo, y por fin, plantamos un árbol… y surgió el amor.

Por más cotidianas y simples que parezcan, las plantaciones de árboles suponen una magnífica actividad de educación ambiental no formal que permiten acercar a individuos y colectivos al medio desde la propia experiencia y vivencias sentidas, potenciando la percepción del entorno, fortaleciendo los vínculos entre las personas y la naturaleza, inspirando, cautivando, facilitando el interés y el deseo de descubrir. Porque no se puede proteger y conservar la naturaleza si no se conoce.

Necesitamos otra forma de relacionarnos con el medio ambiente, una nueva cultura de respeto y responsabilidad, con toda la humanidad y con las generaciones futuras. Reconectar con la naturaleza es fundamental para aprender a amarla y cuidarla. Y plantar un árbol es la forma más efectiva de alcanzar una comunidad global sostenible. Si me preguntáis… este es el resumen de mi experiencia.

Jorge, Sandra y Helena

Jorge, Sandra y Helena

Así que no puede ser de otra manera. Tras 7 días de intensas vivencias, 30 nuevas amigas y amigos y ¡3200 kilómetros viajados!, un pedacito de mi corazón se queda en otro rincón de Europa, deseando que otra persona quiera sembrarlo, plantarlo, regarlo y cuidarlo.

Y cómo no, entre tantos trenes, buses y tranvías… volvimos a contar el chiste de la vasca, la extremeña y el mañico. ¡Sandra y Helena, os echo de menos, con quien voy a perderme cuando ya conozca el camino!

PD: He aquí una decisión reflexionada al candor de una auténtica cerveza checa: de vuelta como formador juvenil, o de nuevo como participante, no importa el país, el contexto o la temática del curso, y porque no puedo imaginar acción más épica y romántica, ni acto más rebelde para cuidar de nuestra gente y nuestro entorno… por cada nuevo proyecto Erasmus+, yo plantaré un árbol

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Y Sandra nos regala uno de sus poemas favoritos: 

“Planting trees early in spring,
we make a place for birds to sing
in time to come. How do we know?
They are singing here now.
There is no other guarantee
that singing will ever be”.

 For the future (Wendell Berry)

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Archivado bajo Curso de formación, Erasmus +, Experiencia, Internacional, Testimonios

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